La Organización Mundial de Salud (OMS) define a la Salud Mental como “un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad”, en este sentido dicha definición, como se puede apreciar, no plantea la ausencia de enfermedad, es decir que presentemos determinados síntomas, tantos físicos como mentales, no significa que carezcamos de salud, es más, se podría considerarse “normal” (en otra oportunidad hablaremos de lo “normal o anormal”) presentar malestar, así la salud mental no es la ausencia de enfermedad sino la capacidad que las personas tienen para resolver los problemas o dificultades propias de la vida. ¿De qué hablamos cuando hablamos de síntomas? Comúnmente todos presentamos síntomas como respuesta a aquellas situaciones que nos generan frustraciones, estrés, enojos, tristezas, etc. y que son propias de la vida misma, estos síntomas pueden ser tanto físicos como emocionales. Dentro de los físicos los más comunes pueden ser : gastritis, dolor de cabeza, dolor abdominal, desequilibrio hormonal (todos provocados por el estrés por ejemplo); y dentro de los emocionales: depresión, irritabilidad, inhibiciones, etc. Entonces se puede concluir que aquellas personas que logran hacer conscientes dicho malestar y resolverlos, es saludable. A todos nos pasan cosas, todos pasamos por pérdidas, problemas económicos, conflictos con otras personas, pero si logramos sobreponernos a dichas dificultades y seguir adelante, es un indicador de salud mental. Lograr la salud mental es un proceso que abarca toda nuestra vida, desde la concepción en adelante, y su construcción está atravesada por factores individuales, sociales, culturales y familiares. En ese recorrido vamos construyendo nuestra personalidad, desde el Psicoanálisis se plantean tres grandes estructuras de personalidad: Neurosis, Psicosis y Perversión. Desde esta perspectiva la Neurosis es la estructura sana de personalidad, es decir que la mayoría de las personas estamos dentro de esa estructura. Comúnmente el término Neurótico es utilizado peyorativamente para referirse a una “persona desquiciada”, pero está mal utilizado, así como muchas palabras que en Psicología tienen un origen científico, pero popularmente se utilizan como insulto, como por ejemplo “sos un neurótico/a, sos un/a histerico/a, sos un bipolar” etc

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