LOS HOMBRES NO LLORAN: PALABRAS QUE MARCARON EL SER VARÓN POR SIGLOS

Por Mgter. Mariela Caraballo MP 2552

Durante mucho tiempo la figura masculina se asoció a dureza física y emocional; las manifestaciones amorosas, de angustia y dolor, no les estaban permitidas, ya que eran sinónimo de debilidad. Y así fueron formados los varones en sus entornos familiares y sociales, siendo víctimas de esos mandatos.

Al respecto, Carabi y Armengol (2008) nos dicen que, a partir de la inclusión de la mujer a la esfera pública, se produjo un cambio radical tanto en las formas de conducta de las mujeres como la de los hombres. Estas modificaciones llevaron a una transformación hacia nuevos conceptos de paternidad y una masculinidad no dominante.

Estos autores continúan diciendo que esto inicia un movimiento que aporta nuevas pautas de conducta masculina, lo cual permite “nombrar la masculinidad no como un concepto monolítico e inamovible, sino como un constructo que puede ser modificado”, de manera que nos permita pensar nuevas formas de ser hombre.

En este sentido, Florence plantea que los hombres intentan encontrar una vía que los lleve al nuevo paradigma de masculinidad, y que a pesar de tener históricamente un papel más influyente en la sociedad (cosa extraña y a la vez interesante, dice el autor) los hombres nunca habían tenido discursos sobre ellos mismos. Es como si su masculinidad y su virilidad no pudieran ser puestas en tela de juicio. Pero hoy se habla de los hombres, tal vez sería más justo decir, se empieza a hablar de los hombres en cuanto varones, y de la urgencia de reflexionar de manera crítica, estas estructuras de dominación que instaló durante siglos, este poder. Florece hace referencia además a que este posicionamiento del ser hombres, los condujo a ser víctimas de estas construcciones sociales muy fuertes y resistentes, ya que muchos hombres, hoy tienen el fuerte deseo de romper con esas estructuras que los llevaron a vivir una virilidad dura, guerrera y principalmente destructiva no sólo para las mujeres sino también para ellos mismos.

Esta ruptura de estructuras, llevó a los varones, a un giro en cuanto a la participación en el hogar, en el cuidado de los hijos, el aporte económico compartido, etc. Ser hombre hoy, implica un reto, ya que se trata de aprender nuevas formas de pensar y de pensarse, desandando aquel camino que lo ha imposibilitado a lo largo del tiempo, de la expresión de su sensibilidad.

Se hace necesario quitarle su H mayúscula y devolver al hombre su particularidad, sus diferencias, pero sobre todo su fragilidad, y dejar de depositar sobre sus hombros todos los destinos de la humanidad”, Florence, T (1999).

Compartí: