LA VUELTA A LA “NORMALIDAD” POST CUARENTENA

Autora: Lic. Jessica Blencio Falco (MP:12369)

Podemos imaginarnos múltiples reacciones, emociones, comportamientos… (cada ser humanx es un mundo), pero muy probablemente, frente a las flexibilizaciones dispuestas para la medida de aislamiento social preventivo y obligatoria, comencemos a revivir algunas sensaciones ya experimentadas al inicio de la cuarentena. Volver de a poco a la normalidad implica (una vez más) tener que volver a reorganizar nuestros hábitos y rutinas, las cuales luego de 60 días seguramente ya habían adoptado su forma particular. Y si bien esta vuelta se trata de un proceso mucho más progresivo que el de ingreso al aislamiento, de igual modo, es necesario un esfuerzo de adaptación.

Por esta razón, podemos revivir malestares como: ansiedad, temor, incertidumbre por cómo será lo nuevo, trastornos en el sueño, cambios en los hábitos de alimentación, lxs niñxs pueden tener conductas regresivas al retomar sus actividades, entre otras reacciones.

Eventualmente, pueden aparecer síntomas de estrés postraumático, más aún en aquellas personas que han padecido el virus, o el personal que ha estado en la primera línea de contagio (personal de salud, de seguridad, empleados de comercios de primera necesidad), o incluso para cualquier otra persona, si la situación resultó lo suficientemente disruptiva como para dejar su huella.

Además, podemos comenzar a extrañar los hábitos de cuarentena si estos fueron placenteros para nosotrxs: el tiempo de ocio, el compartir en familia, no ir a trabajar (si el trabajo era una fuente de estrés para nosotrxs), el tiempo dedicado a las actividades que tanto nos gustan y para las cuales vamos a volver a estar ocupadxs, etc. El “modus operandi” que hemos establecido durante el aislamiento, puede transformarse una caparazón de protección, pues nuestro hogar se transformó en el único lugar seguro, mientras que el afuera parece ser extremadamente amenazante, por eso, puede suceder que nos cueste mucho volver a salir, retomar la confianza con el afuera, y despegarnos de esa caparazón hogareña que hemos tenido que generar. Por el contrario, también puede suceder que aparezcan reacciones eufóricas y la necesidad imperiosa de reunirnos, abrazarnos, besarnos, estar con otrxs.

Por otro lado, seguramente la normalidad no vuelva a ser aquella que conocíamos. Muchas medidas de prevención, modalidades de contacto, de comunicación (videollamadas), van a permanecer. Algunos cambios aparecieron para quedarse, para hacerse parte de nuestra “nueva normalidad”. En este sentido, vamos a tener que incorporar esos modos, hacerlos propios e interiorizarlos.

Para muchas personas, va a ser el inicio de los duelos ocurridos durante cuarentena. La salida del aislamiento va a permitirles a muchxs conectarse con las pérdidas sufridas durante la medida preventiva y obligatoria. Para muchxs otrxs, el duelo va a ser por la fuente de trabajo perdida, y la necesidad de “comenzar de cero” en un entorno económico complejo, repensar los proyectos, resignar expectativas y generar nuevas.

Para todxs, la vuelta a la “nueva normalidad” también va a implicar el duelo por lo que “no fue”, por los proyectos que no se cumplieron, por lo planeado que no se concretará, por un 2020 distinto al que proyectamos.

Vamos a salir nuevamente al mundo a “retomar desde donde dejamos”, para volver a ser y a hacer lo que éramos y hacíamos, por eso es importante estar atentos a las nuevas oportunidades que dejó esta crisis. Procuremos que sea una vuelta gradual, manteniendo la calma, tratando de tener una transición controlada (en la medida en que podamos), estemos atentxs a nuestras propias emociones, y no te olvides: pedí ayuda si la necesitás, no estás solx, contactate con un profesional matriculadx!

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