LA IMPORTANCIA DE EDUCAR LA INTELIGENCIA EMOCIONAL

¿Qué es la Inteligencia Emocional (IE)?¿Para qué sirve? Goleman, D (1995) define a la Inteligencia Emocional (redefine el término pero no lo crea) como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivarnos y manejar adecuadamente las relaciones”, es decir que implica la capacidad de auto-reflexión y de reconocer lo que las demás personas sienten y piensan (empatía). El Autocontrol, nos permite de alguna menera manejar nuestras emociones, para que éstas no nos desborden y adquirir las herramientas necesarias para manejar situaciones conflictivas y estresantes. Esto nos ayuda a desarrollarnos plenamente en la vida, enfrentar desafíos y tener proyectos saludables (no implica la ausencia de conflictos pero sí la capacidad de resolverlos). Tradicionalmente en la educación, tanto desde la familia como desde las instituciones educativas, se hizo hincapié en el desarrollo de la inteligencia cognitiva, es decir que niños, niñas y adolescentes adquieran más conocimientos académicos que en lo emocional. Hoy sabemos que educar en habilidades emocionales, más que en las intelectuales, les permitirá desarrollar plenamente sus vidas. Se ha vuelto un desafío para los educadores (padres y docentes), el generar estas herramientas, facilitando así una autoestima positiva y fortaleciendo la empatía, esto último se considera la clave del éxito. La posmodernidad ha generado un vacío emocional, ya que “el ritmo de vida está provocando que se sustituyan las necesidades emocionales de los niños por videoconsolas. El vacío emocional incapacita a los niños” (Andrés Viloria, C. 2005). Existen numerosas investigaciones que dan cuenta de la estrecha relación entre la IE y el sistema inmunológico, las cuales explican cómo nuestro organismo se enferma cuando no podemos manejar nuestras emociones adecuadamente, y por el contrario, cómo los sentimientos positivos favorece el fortalecimiento de nuestro organismo. Al respecto, Guevara, L (2011) nos dice que “la mejor manera de aprovechar la inteligencia emocional no implica estar siempre contento, sino mantener el equilibrio, sabiendo atravesar los malos momentos y salir airoso de las situaciones sin dañarse ni dañar a los demás. Asimismo, el pesimismo tiene su precio mientras el optimismo supone considerables ventajas. La esperanza constituye un factor curativo que nos permite superar los retos que nos presenta la vida”. Gallego, M (1999 citado en Andrés Viloria, C. 2005), plantea cúales son los aspectos fundamentales que deben desarrollarse en nuestros hijos y estudiantes, para el logro de una vida productiva y exitosa, a saber:“Confianza: La sensación de controlar y dominar el propio cuerpo, la propia conducta y el propio mundo. Confianza en las posibilidades de éxito y creencia en que los adultos pueden ayudarle en las tareas. Curiosidad: es decir el placer de nuevos descubrimientos. Intencionalidad: El deseo y la capacidad de lograr algo y de actuar en consecuencia. Esta habilidad está ligada a la sensación y la capacidad de sentirse competente, de ser eficaz. Autocontrol: La capacidad de modular y controlar las propias acciones en una forma apropiada a su edad; el control interno. Relación: La capacidad de relacionarse con los demás, una capacidad que se basa en el hecho de comprender a los demás y ser comprendido. Capacidad de comunicar: El deseo y la capacidad de intercambiar verbalmente ideas, sentimientos y conceptos con los demás (esto implica el poder confiar en sus pares y adultos). Cooperación: La capacidad de armonizar las propias necesidades con las de las demás personas en actividades grupales”.

¿Cómo podemos favorecer el desarrollo de dichas capacidades? En primer lugar sabemos que la educación recibida en el hogar durante los primeros años de vida, es fundamental, en segundo lugar ésta será reforzada en el ámbito escolar. Algunas sugerencias pueden ser: reforzar el autoestima de hijos e hijas haciendo hincapié en las cosas positivas, fomentar el trabajo en grupo, la colaboración y el compartir, generar actividades creativas, incentivar la autonomía, la resolución de conflictos y la importancia de la empatía, es decir el ponerse en el lugar del otro (Conde García, et. al. 2013); pero lo más importante es que los adultos se muestren como ejemplo de aquellas capacidades que intentan desarrollar en sus niños.

Andrés Viloria, C. 2005. La educación emocional en edades tempranas y el interés de su aplicación en la escuela. Programas de educación emocional, nuevo reto en la formación de los profesores. Universidad Autónoma de Madrid. Ed. Tendencias Pedagógicas.

Conde García C, y Almagro Torres B. 2013. Estrategias para desarrollar la inteligencia emocional y la motivación en el alumnado de educación física. Revista de Educación, Motricidad e Investigación, nº 1, pp. 212-220

Guevara, L, 2011. Temas para la educación. ISNN 1989-4023. N° 12. Enero 2011.

Goleman, D. 1995. La Inteligencia Emocional. Ed. Vergara.

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