DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD ¿MITO O REALIDAD?

Vamos a hablar acerca de la hiperactividad y déficit de atención (también conocidos como ADD/ADHD) desde una mirada crítica. Hoy existen una multiplicidad de diagnósticos para todas la personas, de todas las edades, en las que muchos profesionales de la salud, no estamos de acuerdo. Diagnosticar a las personas, especialmente a los niñ@s, implica etiquetarlos y con ello dejar de tener nombre propio. Al respecto, cabe mencionar que en el 2010 fué sancionada la Ley de Salud Mental 26.657, la cual plantea, entre otras cuestiones, la “no medicalización” y la “desmanicomialización” de las personas, esto en virtud del gran aumento del uso de medicación y de personas con padecimientos mentales que son internadas en neuropsiquiátricos y a veces para toda la vida. Lo que genera gran preocupación, y particularmente lo he visto en mi trabajo con niñ@s en la consulta, es el aumento de infantes medicados porque se mueven mucho en la escuela o “no prestan atención” en clases. Considero que el déficit de atención y la hiperactividad deben ser diagnosticados en casos muy especiales y con dificultades neurológicas. Se podria decir que estos diagnósticos “nacen en la escuela”, o sea una vez que el niñ@ se escolariza, comenzando así la odisea por los diagnósticos y tratamientos de todo tipo, incluída la medicación. Particularmente considero que hay que ser muy cuidadosos y reservados al diagnosticar a un niñ@ o adolescente, ya que esto puede marcar su trayectoria para toda la vida. Hay una autora que recomiendo, ya que es de lectura accesible para todo público, que aborda este tema desde una mirada crítica, es una autora que siempre incluyo en los trabajos con mis alumnos. Ella es Beatríz Janín (2014), su libro se llama “Niños desatentos e hiperactivos”, en él nos dice que los problemas de aprendizaje por lo general es algo que complica la vida del niñ@ ya que lo expone ante la sociedad como “fracasado”, yo agrego la pregunta ¿fracasado ante quién/quiénes?, esto es para discutir y reflexionar durante horas. Lo interesante es pensar que aquellos niñ@s diagnosticados como “desatentos”, son niños que sólo “desatienden” lo que no les interesa, por ejemplo la clase de matemáticas o las clases en general, pero sí atiende a sus videos juegos, sus pinturas etc. Es decir que sólo “le presta su atención a aquello que le interesa”, en ese contexto el término “déficit de atención” pierde su sentido ya que el niñ@ atiende lo que le resulta atractivo, que por lo general no coincide con los intereses de los adultos. Muchas veces, detrás de ese diagnósticos hay un/a niñ@ que carga con sufrimientos o conflictos que nada tiene que ver con un déficit, sino que está atravezado por múltiples factores familiares, sociales, culturales, etc, que no se advierten en dichas categorías diagnósticas. Por otro lado tenemos que tener en cuenta, como dije anteriormente, que los intereses del niñ@ o habilidades, poco tienen que ver con la Biología o las Matemáticas, sino que se acercan más a lo artístico por ejemplo, pero que en el mudo académico es poco valorado. Tenemos aulas pobladas por niñ@/adolescentes posmodernos, con docentes modernos, es decir que allí hay un desfasaje de generaciones que hace que los modos de enseñar sean poco atractivos para el estudiantado, esto es un tema que, por muchos esfuerzos que haga el Ministerio de Educación en lo que a capacitaciones respecta, no parece ser suficiente. La Autora Anny Cordié (2007), en su libro “Los retrasados no existen”, nos dice que en muchos nin@s y/o adolescentes, el fracaso escolar no les impidió triunfar en la vida (interesante reflexión). En este punto siempre recuerdo las palabras del Dr. Horacio Ferreyra en un congreso en el que participé, relatando que en primer grado repitió y la maestra le dijo a su madre que seguramente iba a tener que abandonar la escuela ya que no tenía capacidad para los estudios (no fueron sus palabras exactas pero eso quiso significar). Su madre, haciendo poco casos a los dichos de la docente, continuó creyendo en su hijo, en resúmen, aquél niño hoy trabaja en el Ministerio de Educación, es Dr. en Educación, autor de numerosos libros, etc, etc. Hay una película que les recomiendo que trata de este tema, se llama “Manos Milagrosas”, y que nos lleva a reflexionar acerca de los riesgos de que un niñ@ llegue a creer que no puede, y de la importancia que el entorno apueste a sus capacidades. Para finalizar (y queda mucho hilo para deshenebrar sobre el tema) les dejo unas palabras de Cordié: “El niñ@ acepta su fracaso, se apropia de ese sentimiento, se convierte en el mal alumno, y se identifica a partir de ahora como tal, será etiquetado como débil mental, y esta debilidad, no era más que un mal enganche en el punto de partida, se le adherirá en la piel….”.

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