Saber que estamos compartiendo espacios de nuestra vida con personas psicópatas, no es fácil de identificar, ya que es erróneo pensar a la psicopatía como un tipo de psicopatología o trastorno mental. Porque justamente, uno de los criterios esenciales de la psicopatía es la completa ausencia de cualquier tipo de manifestación psicopatológica, a pesar de eso, suele comúnmente, asociarse con diversos trastornos mentales, pero hay que destacar que las facultades intelectivas y volitivas de los psicópatas están totalmente intactas: saben lo que hacen y quieren hacerlo.

También es frecuente que se asocie la psicopatía a la delincuencia, pero, si bien las relaciones entre psicopatía y delincuencia sí han sido empíricamente demostradas, también hay que precisar que, ni la psicopatía es una condición necesaria para ser delincuente, ni la delincuencia es una característica exclusiva y necesaria para ser psicópata.

Este tipo de psicópatas no delincuentes suelen aparecer en los textos con diferentes nombres, tales como: psicópatas integrados, psicópatas subclínicos y/o psicópatas exitosos/con éxito. Los psicópatas integrados presentan como características principales, el ser aparentemente inocente, insensible, asocial, encantador y algunas veces impulsivo o violento, y también como el más peligroso de los criminales, el más depredador de los políticos y el negociador con menos escrúpulos. En cambio, los delincuentes comunes que no tienen el déficit emocional típico de estos sujetos, no son psicópatas, a pesar del hecho de que puedan estar poco o nada socializados.

Así, la psicopatía es muy común en la sociedad en general, y funcionan con normalidad en los diferentes contextos, como hombres y mujeres de negocios, políticos/as, médicos/as, psiquiatras, psicólogos/as, profesores, jueces, policías, etc.

Si bien la característica principal de la psicopatía consiste en una incapacidad para sentir emociones de manera genuina, esto no quiere decir que los psicópatas presenten un “malestar emocional” propio, ya que no se sienten culposos ni por sus conductas, ni por su estilo de vida, ni por sus características de personalidad y emociones, ni por las consecuencias que generan en los demás.

Entonces, repasemos algunas características de los/las psicópatas integrados/as:

  • Desprecio por las normas y los derechos ajenos. Engañan, hieren y manipulan para lograr todo aquello que se proponen, sin ser necesariamente violentos.
  • Carece de empatía, por lo que tiene la imposibilidad de acceder al dolor o la felicidad ajena.
  • Busca integrarse y camuflarse socialmente.
  • Da una excesiva importancia a lo que él/ella quiere, sin importar lo que los demás necesiten, sientan o pienses, lo cual conlleva comportamientos peligrosos.
  • Muestran ante los demás una apariencia abierta y segura. No parecen contar con el miedo o la timidez y utilizan estas habilidades de forma premeditada para lograr adaptarse y alcanzar sus fines.
  • Tienen una tendencia obsesiva a querer dominar cada persona y cada situación. Esto hace que ejerzan la manipulación, el abuso y la mentira sobre los demás.

Todas estas características, hacen que sea muy difícil identificar a un/a psicópata, y sólo podamos advertirlo cuando ya hemos sido perjudicados/as por un/a de ellos/as. Y se te cruzas con uno/a, ten cuidado, son personas que hacen que tu vida sea realmente un infierno a todos los niveles y pasan bastante desapercibidos porque en apariencia son personas encantadoras.

Fuente: Pozueco-Romero, J, et. al. (2015). Psicopatía y psicopatologías: ¿Puede conceptualizarse la psicopatía como trastorno mental? Universidad de Extremadura, Badajoz, España. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica, 20, 219-230, doi: 10.5944/rppc.vol.20.num.3.2015.15897 www.aepcp.net IS

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