¿CÓMO IDENTIFICAMOS Y ROMPEMOS CON LAS RELACIONES TÓXICAS?

Según Blasco (2017 citado en Fernández Navarro S. 2017) una relación tóxica es aquella en la que predominan conductas de manipulación, culpa, decepción, amargura, engaño, melancolía, y distintos tipos de violencia. Este tipo de relaciones no siempre son fáciles de identificar y mucho menos de romper con ellas, debido a que muchas veces se trata de personas de las que dependemos emocionalmente y se nos hace difícil pensar en que esas personas con las que tenemos un vínculo tan estrecho, nos hacen daño en algún aspecto (pareja, padres, hijos, amigos, familia en general). Goleman, D (2008 citado en Fernández Navarro S. 2017) plantea que la capacidad de establecer relaciones emocionales saludables depende en gran medida del reconocimiento de los estados emocionales propios y de acogerlos según se manifiesten. Sin embargo, el mismo autor señala que la cultura y las demandas actuales incitan a que las personas se desconecten de sus emociones y que las mismas no sean debidamente utilizadas. Así, el efecto de esta desconexión, es que las personas empiecen a usar expresiones tales como “tóxico” “personas tóxicas” entre otros, para describir situaciones o personas que atenten contra el bienestar propio.

Las relaciones emocionalmente tóxicas se forman entre dos personas, a veces más, en donde una de ellas presenta un modelo de comportamiento agresivo y manipulador, y la otra dócil o de subordinación. Por lo general, lo que aparece como “tóxico”, aparece disfrazado con muestras de amor o de culpabilidad, con el objetivo, consciente o no, de ejercer control sobre el otro.

 En un artículo de La Nación, escrito por Loreley Gaffoglio (2008) describe a la persona tóxica con las siguientes características: “el que destila un odio visceral y se regodea con la humillación del otro; el que avasalla al semejante; el que busca manipular con mentiras; el que agrede innecesariamente y desvaloriza al otro para sentirse bien él; el que daña con intención, sin jamás proponer una reparación; el que incomoda con sus imposturas; el envidioso de todo lo ajeno y el que teje los problemas para acercar luego sus soluciones. Sus conductas se traducen en patológicas, y la coexistencia con ellos resulta imposible”. Si bien podríamos catalogar a dicha descripción de algo metafórica, muestra con mucha precisión al carácter patológico de estas personas y su gran capacidad para influir negativamente sobre las emociones de aquellas con las que se relacionan. Por otra parte, se podría decir que las personas tóxicas hacen que las “buenas energías” disminuyan y aumenten el desgano y los sentimientos negativos. Cabe aclarar que todas las personas en ciertos momentos podemos mostrarnos “negativos” o “agresivos”, lo cual, si este comportamiento es muy esporádico, puede ser tolerado, pero si se trata de algo sistemático y recurrente, debemos buscar los caminos para alejarnos de esas relaciones. Encontrar estos caminos suele no ser fácil, ya que, si se trata de personas muy allegadas, tomar distancia no suele ser simple, pero se puede optar por un distanciamiento sin que implique el desinterés total. Además, el término “personas tóxicas” se asocia a otras tales como, vampirismo, envidia, celos, rivalidad, indiferencia, insensibilidad, falta de empatía, etc. ¿Cómo las reconocemos y cómo las evitamos? Algunas cuestiones que se pueden considerar son: 

  • Identificar si influyen en nuestra salud tanto física como psíquica, es decir cuando comenzamos a tener enfermedades físicas y/o emocionales provocadas por el estrés que causa esa relación.  
  • Tomar la mayor distancia posible, no dejarlos acceder a nuestra intimidad, pero nunca hacer de ellos nuestros enemigos.
  • No responder a los comentarios negativos, y mostrar siempre una actitud positiva, es como un antídoto a las “toxinas” del otro.
  • Al “tóxico” se lo neutraliza con amabilidad. Su afán por lastimar con comentarios o actos desagradables resulta estéril si él percibe que carece de efecto.
  • Focalizarse en las cosas positivas que uno tiene en la vida cuando se está cerca de una persona “tóxica”. Buscar espacios saludables para contrarrestar este tipo de relaciones que muchas veces no podemos dejar de tenerlas por cuestiones familiares o laborales
  • Es imprescindible que hagamos sistemáticamente un autoanálisis de nuestras propias actitudes y conocer si existen en nosotros comportamientos tóxicos. En general tendemos a visualizar los negativos en las personas, pero perdemos de vista nuestra propia toxicidad hacia los otros y contra nosotros mismos.

Finalmente, los dejo con una bella reflexión de Confucio citada en varios autores que hablan acerca de las relaciones tóxica: “Si uno se topa con gente buena, debe tratar de imitarla, y si uno se topa con gente mala, debe examinarse a sí mismo”.

Fernandez Navarro, S. 2017 “Relaciones emocionales tóxicas de pareja, causas y consecuencias: feminicidio”.  file:///D:/OneDrive/Documentos/relaciones%20toxicas.pdf

Blasco, R. 2017. Relaciones tóxicas de pareja. Obtenido de http://psicologo-especialista-barcelona.com/blog/relaciones-toxicas-pareja/Loreley Gaffoglio. 2008. De la Redacción de LA NACION http://www.mental-gym.com/Docs/ARTICULO_106.pdf

Goleman, D. 2008. Inteligencia emocional. Barcelona: Editorial Kairós

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