BURNOUT: SÍNDROME DEL QUEMADO POR EL TRABAJO

Muchas personas padecen el Síndrome de Burnout o del “quemado por el trabajo”, pero pocas logran identificarlo. Este síndrome se trata de un estrés crónico debido a las malas condiciones laborales, que provocan con el pasar del tiempo, un desgaste o agotamiento tanto a nivel físico como emocional, desencadenándose por la interrelación de factores laborales, personales y sociales. Algunas de las condiciones laborales que pueden provocarlo son: sobrecarga laboral, rotaciones constantes de horarios, horas extras no remuneradas, falta de reconocimiento de la tarea que se realiza, multiplicidad de tareas sin una asignación clara de las mismas, malas condiciones edilicias (humedad, exceso de frío, calor, etc), falta de oportunidades para desarrollar las capacidades personales, relaciones interpersonales conflictivas con compañeros del trabajo o jefes, ambigüedad en el rol a desempeñar, falta de tecnología, entre otras. Respecto a los factores personales que predisponen al síndrome son: falta de capacitación, baja autoestima, personalidad demasiada competitiva y/o agresiva, sentimientos de altruísmo e idealismo lo cual lleva a sentimientos de frustración y culpa cuando las expectetivas no se cumplen. Por último, los factores sociales que favorecen el Burnout son: cambios sociales permanentes respecto a leyes y estatutos lo cual requiere una nueva capacitación y readaptación, nuevos procedimientos en las prácticas de la tarea, pérdida de estatus o prestigio a nivel social (como es el caso de la docencia por ejemplo). Entonces, ¿cómo me doy cuenta que estoy atravesando por éste síndrome?¿cúales son los síntomas?. Podemos decir que una vez que el síndrome se vuelve crónico sus efectos serán muy nocivos y sus manifestaciones se darán tanto a nivel físico como a nivel emocional y social, a saber:

Síntomas físicos: hipertensión, problemas coronarios, palpitaciones, fatiga crónica, cefaleas, problemas gastrointestinales, dolores cervicales y de espalda, alteraciones en el sueño, alteraciones dermatológicas, alteraciones respiratorias, etc.

Síntomas emocionales: ansiedad, depresión, irritabilidad, sensación de vacío, visión negativa de la vida, sentimientos de frustración, baja autoestima, dificultades de concentración, deseos de abandonar el trabajo, sentimiento de impotencia, conductas violentas, abuso de medicación para dormir o los dolores, disminución de la productividad, aumento de ausentismo, falta de motivación laboral, etc.

Síntomas sociales: relaciones interpersonales conflictivas con compañeros y autoridades, maltrato a las personas que demandan atención o el usuario, etc.

¿Qué puedo hacer ante el padecimiento del síndrome de Burnout? Una vez identificado, y habiendo descartado que los síntomas no tienen que ver con una enfermedad de orígen físico, se debe consultar con un profesional de la salud mental para que, en lo posible, se puedan desarrollar herramientas que permitan la disminución o desaparición del mismo. Algunas de las recomendaciones pueden ser: el reconocimiento del síndrome tomando consciencia del mismo, fortalecer el autocuidado, es decir herramientas que le permitan a la persona protegerse de los factores estresores (capacitación, fortalecer el autoestima, etc), estilos de vida saludable, actividad física para reducir el estrés, espacios de recreación, realizar actividades fuera del trabajo que le provoquen placer, y la búsqueda de nuevas y mejores posibilidades laborales. Esto último es muy importante ya que al tener la autoestima disminuída y una visión negativa de la situación (propio del mismo síndrome), no le permite a quien lo padece, ver nuevos caminos que lo condezcan al cambio, y en el caso de que esto último sea inviable, la ayuda profesional permitirá el aprendizaje de un mejor manejo de las condiciones estresantes.

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